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Página 2 de 5 Desmontaje del motor No nos vamos a detener mucho aquí. Son tres tornillos y dos soldaduras. Solamente señalar que utilizaremos dos de los tornillos posteriormente, así como la pieza de plástico que sujeta el motor, por lo que es menester guardar todo esto con cuidado. Desmontaje del sinfin Esta es una de las partes más duras, por cuanto el encaje con el eje del motor es bastante fuerte. En nuestro proceso de desmontaje, cometimos el error de tirar del sinfin por un lado y de la armadura del motor por otro. Ante nuestra sorpresa, cede antes toda la armadura que el sinfín, ocasionando que el rotor quede sin eje, y el motor, en varios pedacitos esparcidos por toda la mesa. Suponemos que debe haber una forma mejor de llevar a cabo este paso, pero así nos salió a nosotros. Con el eje del viejo motor al aire, simplemente tiramos con un par de alicates, por un lado del sinfín (cuidando de no apretarlo demasiado) y por otro del eje (este sin piedad, pues no preveíamos usarlo para nada más). El sinfin acaba saliendo tras algunos esfuerzos. Rebajar el chasis de la locomotora para que quepan el motor y el volante. Esto es tan duro como suena. En nuestro caso, lo hicimos con una fresa de metal de alta velocidad (ver el cuadro Herramientas). La parafina líquida es bastante útil en este paso, porque lubrica ligeramente las piezas que estamos trabajando, impidiendo que adquieran una temperatura demasiado elevada y además impiden que las virutas de metal salgan volando. El tornillo de banco ha sido una herramienta indispensable, en especial durante el vaciado del chasis para alojar el volante de inercia. En este proceso, hay que tener en cuenta que tenemos que dejar algo de metal para que se apoye la pieza que sujeta el motor por arriba. Y digo apoye porque, inevitablemente, nos llevaremos por delante la rosca del tornillo. La parte más difícil es dejar un apoyo de 5 mm de alto en la cuna del motor, por el lado del volante de inercia, en el cual se apoya el motor a la altura de las escobillas. Para hacer esto, recortamos un trocito de cartulina de 5 mm de alto y lo encajamos al lado del saliente que había que recortar, disponiendo así de una referencia en todo momento. Recortar el eje del motor nuevo Presentando el motor en su sitio, podemos observar que tanto por el lado del sinfín como por el del volante de inercia sobran unos milímetros de eje. Para calibrar cuánto eje cortar del lado del sinfín, podemos ayudarnos de una aguja o de un eje de un diámetro menor que 1,5 mm. La medida no es crítica, y un milímetro de más o de menos no debería tener ninguna consecuencia significativa sobre el resultado final. Después de recortar el eje es menester limarlo en forma cónica, pues de lo contrario ni el sinfún por un lado, ni el volante de inercia por el otro, entrarán bien. Para esto, nada mejor que suministrarle corriente y pasar una lima suavemente por el extremo del eje, a 45º. Montar el sinfin en el motor nuevo. Esto no tiene ningún misterio. Una gota de cianoacrilato en el eje, y listo. Recortar el eje del motor nuevo, por el lado del volante de inercia. La medida es muy fácil, pues solamente hay que presentar el volante y marcar. Recortar de más no es recomendable, pero tampoco es grave si solamente se trata de un milímetro o dos. Montar el volante de inercia. El volante de inercia debe ir lo más cerca posible del motor, con el fin de reducir las vibraciones y también reducir al mínimo el vaciado del chasis. Hemos engrasado el eje del lado de las escobillas antes de proceder, pues si hay una fuga de cianoacrilato será de menores consecuencias, y por otra parte el volante de inercia tan cerca del motor no deja engrasar con comodidad. El método que hemos seguido ha sido tan sencillo como pinchar una cartulina en que hemos previamente perforando un agujero de 1,5 mm antes con una broca. A continuación, pusimos una gota (una gota) de cianoacrilato en el eje, para acto seguido empujar el volante a su sitio con firmeza. Cuidado, porque la capa de cianoacrilato que quedará será muy fina y endurecerá extremadamente rápido; en uno de nuestros intentos, ni siquiera dio tiempo a que el volante llegara a su sitio y tuvimos que repetir la operación. Una vez el volante en su sitio, se tira de la cartulina, que se rasgará, y listo.
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