La feria inversa

Exponer en una feria es, para cualquier empresa, un ejercicio estresante. Hace falta que vaya personal clave; no sirve de nada y puede ser contraproducente llenar un espacio de azafatos, salvo que la feria vaya justamente de eso.

Además, hay que montar el tinglado y desmontarlo con poco tiempo de margen, llevar lo que se quiere exponer más carteles, máquinas, o lo que se guste vender, coordinar a los que van a ir, previendo la ausencia de los que van de su trabajo habitual…

Para redondearlo, exponer en una feria de primera fila como la de Madrid o la de Barcelona, no es barato. Estamos hablando de que, todo hecho, la participación de una empresa con un espacio básico en una feria especializada de dos días sube a las cinco cifras con toda facilidad.

Por eso me molestan tanto los parásitos que hacen la feria inversa.

¿Qué es la feria inversa?. Digamos que uno está en su exposición, ocupándose de sus clientes (o potenciales), pensando en el trabajo pendiente que espera al volver a la oficina. Y se presenta una persona que se interesa por lo que hacemos. Lo normal, ¿no?. Tras dos frases de cortesía, la persona en cuestión empieza a explicar que tiene una solución para tal cosa, para reducir el coste de esto o lo otro, y bla bla bla…

Vamos, que el colega se va pasando por la exposición a vender, y no a comprar. Es decir, que está usando el esfuerzo de todos los presentes como un buitre para intentar colocar su producto. Porque, aunque su producto es invariablemente maravilloso, el tipo y/o su empresa son tan miserables que no se alquilan su stand como todo el mundo, sino que se aprovechan de todo el mundo sin poner nada.

Hoy nos han visitado un par de estos miserias. Y ya tengo más que afinado el discurso, ¡esto es la guerra!

  • Miserias: ¿Te interesaría reducir tus costes de transacción? Nosotros somos la plataforma de PayPal, y bla bla bla
  • Yo: (obviando que el miserias se pueda en un alarde metafórico-onírico definir como “la plataforma de PayPal”): Ah, guay, ¿en qué stand estáis, que me paso luego?
  • Miserias: Bueeeno, no tenemos stand, por eso venía y…
  • Yo: (silencio)
  • Miserias: Bueno, ¿no te interesa reducir tus costes de transacción?
  • Yo: (silencio)
  • Miserias: Bueno, ya veo que no te interesa reducir tus costes de transacción… Esteeeee… Buen día.

Una oportunidad excelente para apreciar la ironía de la vida, incomodando ligeramente a un miserable. Hay un equilibrio en el universo.

Flash, publicidad, y las cosas caras

Leo en http://www.elmundo.es/elmundomotor/2012/04/13/coches/1334319676.html que Mazda pretende vender exclusivamente por Internet una versión de su clásico, el MX-5.

El coche me gusta, la capota dura me parece irrenunciable en los tiempos que corren, y me he dispuesto a verificar si lo venden con cambio automático. Llámenme hereje, pero no vuelvo a hacer con el pie izquierdo el trabajo que corresponde a una máquina. ¿Y qué me encuentro?

Que la web en la que Mazda pretende vender su coche, está hecha en Flash. Exclusivamente. O flash, o nada.

Yo no sé si Mazda (España) no se ha enterado, pero vamos a refrescar la memoria: Flash está muerto. Sí, muerto. Su declaración oficial de enfermo terminal fue la presentación del iPad original por parte del difunto Steve Jobs, que ya ha llovido: Dos años y pico, en el momento de escribir esto.

Por supuesto, me he quedado sin saber si me interesaba o no. No me interesa comprar un coche a una organización que hace las cosas tan con los pies. ¿Qué será lo siguiente? ¿Que lo entreguen sin ruedas?

Ahora, vamos a darle otra vuelta más de tuerca a la cosa.

El Maxda MX-5 lo compra un tipo de gente muy concreto: Gente a la que le gustan las cosas bien hechas, con estilo, y un punto juguetón. Gente que tiene no pocas cosas en común con la que compra ordenadores Apple. O iPads. Como yo. Como muchos. ¿Es posible tirar piedras contra el propio tejado con más puntería?

Lo desastroso es que no es un caso aislado. Mercedes-Benz, flash. BMW, flash. Hasta Peugeot (que Dios me perdone), flash.

¿Y luego se quejan de que no se venden coches?

Por mí, se los pueden confitar. Lo que me rebela, y me da que escribir con toda la mala leche de que dispongo en sábado por la tarde, es que luego pretenden vender sus productos como iconos de modernidad, como la última tecnología. ¡Pero si la mayoría de los coches del mercado ni siquiera llevan un navegador mejor que el que se puede comprar en la tienda de la esquina por cien pavos! ¡Si los fabricantes europeos llevan cuarenta (cuatro cero) años (siendo muy generosos y pensando que la crisis del 73 fue la primera señal) de retraso en implantar motores alternativos al hidrocarburo! ¡Pero si hasta la tecnología del anuncio está difunta! ¿Cómo pretenden justificar lo injustificable? ¿Quemando más y más dinero en la máquina de marquetin? ¿No se dan cuenta de que así no se va a ninguna parte, de que es una forma pro-crisis de hacer las cosas, todo cáscara y nada chicha?

En fin. Sector. Si Siemens levantara la cabeza… .

Maternidad

Empezaré reconociendo que mi experiencia en el asunto es de segunda mano, por cuestiones biológicas de lo más entendibles. Pero como estas líneas van dedicadas a una potencial madre, creo que le resultarán más cercanas que si titulara y, siendo consecuente, hablara de paternidad.

Se puede elegir entre los motivos egoístas y los de la más espiritual generosidad a la hora de buscar la justificación a procrear. Como el cínico que soy, pienso que todo el mundo elige el egoísmo y promulga la generosidad. La naturaleza humana en pleno funcionamiento.

Hay pocos motivos básicos por los que tener descendencia. Cada uno tiene su parte de pragmatismo, hedonismo, elevados ideales y el más puro egoísmo, en proporciones variables:

  • Es una experiencia inigualable el embarazo, especialmente a una edad en que ya no se cree en los reyes magos. Pocas cosas, si alguna, van a hacer tanta ilusión como hacer un bebé.
  • Los niños son un coñazo de cuidar, pero el escaso tiempo al final del día en que miran a los ojos de uno y sonríen, lo compensan todo (al menos, hasta que se vuelven a cagar).
  • Los niños, si se invierte el esfuerzo necesario en educarlos, se convierten en adultos de los que estar orgulloso, que además serán útiles para ayudarnos en la vejez, y en particular para aportarnos el último chute de ilusión que conoceremos: Los nietos.
  • En el caso de la futura mamá a la que dedico el artículo, sería una gran pérdida que alguien de tamaña calidad humana no esparciera sus genes.

Se dice que un niño te cambia la vida. Como el maestro Cervantes, aborrezco y desprecio este tipo de píldoras de filosofía de la vida simplificada, y hasta encuentro en el tuteo un agravante. Pero hay que reconocer que sintetizan (excesivamente) cuestiones que merecen un análisis.

Los niños tienen unas necesidades y un horario. Ambas cosas se pueden cubrir con mejor fortuna si se dispone de recursos, especialmente de ingenio. Por supuesto que tener un par de bebés limita las posibilidades de salir de copas improvisadamente. Pero se pueden hacer muchas cosas de las que tenemos por costumbre.

Por ejemplo, se puede salir a cenar sin mayores problemas, siempre que se elija un sitio razonablemente tranquilo y espacioso. Mi restaurante japonés favorito, por ejemplo, ha visto dormirse a mi bollote mayor, Jorge, en su hamaquita, casi tantas veces como he pedido mi sushi favorito. La semana anterior a la de escribir este artículo, mis dos bebuchotes conocieron un restaurante mexicano que hay en la calle Enrique Granados de Pozuelo. ¿Se puede tener una cena tranquila? Bueno, relativamente. ¿Merece la pena? Claramente.

Esta mañana, hemos ido a Cuatro Vientos, a ver los aviones de la FIO. Papá, como un solo hombre, con dos bebés. ¿Igual que ir solo? Bueno, no. ¿Disfrutable igualmente? Sin duda.

Podría seguir poniendo ejemplos hasta que se agotara la batería del iPad. En resumen, el tener nenes no lo convierte a uno (perdón, a una) de repente en una señora malhumorada, mal pintada y gritona. No. Cada uno es el tipo de padre que elige ser, y puede hacer una vida de lo más conciliada, como está de moda decir ahora. Y se podía antes de que se pusiera de moda la palabra, y se podrá cuando deje de estarlo. Solo hay que usar el ingenio, el sentido común y tener una idea clara de lo que se quiere.

Qué decir de lo satisfactorio que resulta enseñar a los peque cosas y ver cómo las van aprendiendo: Palabras, juegos, comportamientos… Son la consola de juegos definitiva, el lienzo infinito con ideas propias, un planeta entero por esculpir. La tarea es tan apasionante que mucha gente se dedica a ella profesionalmente.

Así pues, deja, querida, que tus genes y tu reloj biológico campen por sus respetos. Elige bien a tu pareja y, si más adelante encuentras que no estaba tan bien elegida, no te preocupes: Siempre hay un cosido para un roto. Solo tienes que tener claro tu proyecto de familia y trabajar por él.

 

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