Flash, publicidad, y las cosas caras

Leo en http://www.elmundo.es/elmundomotor/2012/04/13/coches/1334319676.html que Mazda pretende vender exclusivamente por Internet una versión de su clásico, el MX-5.

El coche me gusta, la capota dura me parece irrenunciable en los tiempos que corren, y me he dispuesto a verificar si lo venden con cambio automático. Llámenme hereje, pero no vuelvo a hacer con el pie izquierdo el trabajo que corresponde a una máquina. ¿Y qué me encuentro?

Que la web en la que Mazda pretende vender su coche, está hecha en Flash. Exclusivamente. O flash, o nada.

Yo no sé si Mazda (España) no se ha enterado, pero vamos a refrescar la memoria: Flash está muerto. Sí, muerto. Su declaración oficial de enfermo terminal fue la presentación del iPad original por parte del difunto Steve Jobs, que ya ha llovido: Dos años y pico, en el momento de escribir esto.

Por supuesto, me he quedado sin saber si me interesaba o no. No me interesa comprar un coche a una organización que hace las cosas tan con los pies. ¿Qué será lo siguiente? ¿Que lo entreguen sin ruedas?

Ahora, vamos a darle otra vuelta más de tuerca a la cosa.

El Maxda MX-5 lo compra un tipo de gente muy concreto: Gente a la que le gustan las cosas bien hechas, con estilo, y un punto juguetón. Gente que tiene no pocas cosas en común con la que compra ordenadores Apple. O iPads. Como yo. Como muchos. ¿Es posible tirar piedras contra el propio tejado con más puntería?

Lo desastroso es que no es un caso aislado. Mercedes-Benz, flash. BMW, flash. Hasta Peugeot (que Dios me perdone), flash.

¿Y luego se quejan de que no se venden coches?

Por mí, se los pueden confitar. Lo que me rebela, y me da que escribir con toda la mala leche de que dispongo en sábado por la tarde, es que luego pretenden vender sus productos como iconos de modernidad, como la última tecnología. ¡Pero si la mayoría de los coches del mercado ni siquiera llevan un navegador mejor que el que se puede comprar en la tienda de la esquina por cien pavos! ¡Si los fabricantes europeos llevan cuarenta (cuatro cero) años (siendo muy generosos y pensando que la crisis del 73 fue la primera señal) de retraso en implantar motores alternativos al hidrocarburo! ¡Pero si hasta la tecnología del anuncio está difunta! ¿Cómo pretenden justificar lo injustificable? ¿Quemando más y más dinero en la máquina de marquetin? ¿No se dan cuenta de que así no se va a ninguna parte, de que es una forma pro-crisis de hacer las cosas, todo cáscara y nada chicha?

En fin. Sector. Si Siemens levantara la cabeza… .

Torno de fortuna

Resulta que alguien, sin intención pero con toda la mala leche de sus dos años y medio, rompió el eje de su locomotora de madera favorita. Y, en un giro de los que solamente se toleran a los niños pequeños y a la administración pública española, resulta que el que lo tiene que arreglar soy yo.

Total, que para hacer un eje con una forma especial, hace falta un torno. Como todo el mundo sabe. Y, no teniendo ninguno pero siendo de natural manitas, me he hecho uno de fortuna.

Se aprecia a simple vista que no hago ningún intento de medir el corte de la herramienta ni tan siquiera mantenerla a una altura de trabajo decente; aún así, para lo que se trataba de hacer, fue suficiente y costó minutos ponerlo a funcionar. Dedicando media tarde, podría hacerse algo bastante apañado… Pero ya no sería “de fortuna”.

Como se ve en la foto, todo es poner un taladro de mano en un soporte vertical y seguidamente “horizontalizar” dicho soporte. Después, se busca un tarugo de madera que quede a la altura del eje del taladro (y por tanto, de la pieza) y una lima de juego del Carrefuns de liquidación a la desesperada por un par de euros seis limas, que tenga algo de punta. Y ya está; la lima, en adelante denominada pomposamente “herramienta de corte”, se sujeta con un dedo contra el tarugo de madera mientras se presiona ligeramente contra la pieza; el gatillo del taladro se maniobra con la otra mano, siendo posible, pero no recomendable, usar la función de bloqueo del mismo.

 

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